Establecer límites ayuda a nuestros hijos a sentir seguridad

Te has preguntado por qué  establecer límites ayuda a nuestros hijos a sentir seguridad?
Imagina por un instante que estás  manejando tu vehículo en una calle de doble vía y te indican que debes transitar por el lado izquierdo de la vía.  Te asombras, te angustias, piensas “ va a venir un carro de frente y me va a chocar” . Sabes que la norma, en nuestro país, indica que debes circular por el lado derecho. Te han cambiado la regla y eso te causa incertidumbre, inseguridad.
Que pasa en el ámbito familiar? Supongamos que estableces, por ejemplo, la regla razonable en tu hogar de que las comidas se hagan en un área especifica de la casa,  digamos el comedor, salvo que la persona esté  enferma y deba permanecer de reposo en cama.
Sin  embargo, en algunas ocasiones  permites,  a tu hijo, que coma en cualquier lugar de la casa.
Un día, llegas cansada, con muchas actividades que ejecutar  y consigues migas de comida regadas por toda la casa. Enfrentas a tu hijo y le reclamas con molestia por su desorden.  El te reclama  molesto y confundido indicándote que tú le diste permiso para comer libremente en cualquier lugar. Los argumentos de parte y parte continúan, los ánimos se caldean,  se genera una situación de conflicto que ha podido evitarse, de cumplirse con la regla.
Sabemos que la definición de límites razonables de acción en el seno de la familia  permite el establecimiento de reglas, beneficiosas para las relaciones  y que puedan ser cumplidas. Estas reglas  brindan  seguridad a nuestros hijos, ellos están en capacidad de conocer con claridad las consecuencias de ejecutar acciones en contra de la norma.
Evalúa cuidadosamente la razonabilidad de una regla que quieras implementar, de nada sirve crear reglas que no pueden ser cumplidas. Debes estar consciente de que la regla debe ser transmitida de forma clara y aplicada de manera  consistente. La regla debe contemplar con precisión  las circunstancias especiales y excepcionales en las que esta regla no se aplica. Debes estar consciente de que  seguramente deberás repetir muchas veces la regla que estableciste antes de que tu hijo comience a seguirla.
Con mucha paciencia y amor podrás establecer los límites que permitirán brindar a tus hijos mayor  seguridad en su vida.

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Vacaciones. Tiempo de Entretener, Educar, Brindar Seguridad, Fortalecer los grupos de Apoyo y Reforzar Valores a nuestros hijos.

Vacaciones. Tiempo de Entretener, Educar, Brindar Seguridad, Fortalecer los grupos de Apoyo y Reforzar Valores a nuestros hijos.
Nuestros hijos continuamente son sometidos a las exigencias de una vida apurada, de trasnochos, tráfico,  de instrucciones breves,  de besos y abrazos apurados, de ausencias.
Cuesta, bastante, generar tiempo de calidad que permita acompañarlos como quisiéramos. Sin embargo, el periodo de vacaciones, puede abrir oportunidades valiosas para compartir o crear condiciones que favorezcan su desarrollo armonioso.
Observemos cuidadosamente el entorno que nos rodea, en estos días de inicio de vacaciones. Comenzamos a percibir niños y jóvenes caminando durante las horas del día  por ambientes en los cuales, usualmente no acostumbran a estar. Acompañando a adultos en sus diarias diligencias en las oficinas de servicios públicos en los Centros Comerciales, en los supermercados.
Llegadas las tardes los vemos, abarrotando los cines y parques. Invirtiendo su energía en compartir con vecinos y amigos en todo tipo de juegos y actividades deportivas. Algunos asisten a campamentos vacacionales, otros a talleres de cocina, de computación, a planes vacacionales que incluyen gran cantidad de actividades deportivas y culturales. Buscamos que nuestros hijos se entretengan y que adquieran conocimientos útiles que faciliten su desarrollo personal y social.
Algunos de ellos, preparan emocionados sus morrales para irse a compartir en cualquier urbanización, ciudad, pueblo del interior  con familiares o amigos. Estas valiosas personas, quienes forman parte de los grupos naturales de apoyo familiar,  ayudarán a proveerles de días de emoción, alegría y disfrute que les hagan sentir que valió la pena todo el esfuerzo de haberse dedicado a culminar, con éxito, un nuevo periodo de su proceso educativo formal.
Rescatemos la  importancia de disfrutar de este periodo  de reencuentros con la familia. Invertir tiempo de calidad en estos momentos de acercamiento, los cuales deben producirse con nuestros hijos, a objeto de  desarrollar un plan que les permita disfrutar del periodo de vacaciones en las mejores condiciones de lograr su diversión, el uso provechoso de sus energías, el entretenimiento y el reforzamiento de los principios y valores que los fortalecerán en la vida.
 Es una maravillosa oportunidad para que tíos, primos, abuelos, padrinos o aquellos grandes amigos que la vida nos ha deparado y quienes conforman nuestros grupos de apoyo , puedan compartir con nuestros hijos, ayudarnos a velar por su seguridad, en  diversas locaciones del país, brindándoles su  tiempo, su amor, ensenándoles a adaptarse a las diferentes costumbres, alimentos, tradiciones; aquellas características particulares que conforman la vida en las diversas regiones del país, brindándole demostraciones diversas de  consentimiento a estos seres amados, a los cuales a veces se les dificulta tratar con mayor profundidad, conocer más íntimamente.
Los padres trabajadores deberemos aprovechar  estos tiempos de esparcimiento, propios de las épocas de vacaciones, para disfrutar del reencuentro con nuestros hijos, familiares y amigos. De esta forma, estaremos en capacidad de reforzar el tejido amoroso que mantendrá a nuestra familia unida, armoniosa, segura y orientada en los principios del respeto, el amor y el cariño, el esfuerzo, la tolerancia, la satisfacción por el logro de los objetivos, la coherencia con nuestros valores y principios, creando y nutriendo poderosas relaciones familiares y sociales .

Konekataremba, haz que todo sople a tu favor

Sabes cómo fortalecer la Autoestima de tus hijos? “El Amor incondicional”

Sabes cómo fortalecer la Autoestima de tus hijos? “El Amor incondicional”
Hazle sentir a tus hijos que tu Amor es incondicional. No depende de sus cualidades o defectos, de sus habilidades,   destrezas o debilidades. No tienen que ganárselo, que “ganar puntos” o hacer méritos para recibirlo. Ratifícales  continuamente tu Amor abrazándolos, besándolos, expresándoles con tus palabras cuanto los amas.
Cuando tengas que ejercer la disciplina por  alguna acción inadecuada que hayan efectuado, un  comportamiento incorrecto o un compromiso que no hayan cumplido, debe quedarles perfectamente claro que es su comportamiento inadecuado o inaceptable el que deben corregir . La comunicación debe estar referida específicamente a  expresar cuál fue la acción inadecuada y no a calificarlos con adjetivos que los “etiqueten”  o afecten su autoestima.
Por ejemplo:
Decir: “Recoge  tus cosas y ponlas en su sitio para que podamos desplazarnos con facilidad”  en vez de decir: “Eres un desordenado”
Decir: “Baja el volumen de la música para que podamos escucharnos” en vez de decir: “vives atormentando con ese escándalo”
Decir: “Debes invertir  un poco más de tiempo en el estudio  para que puedas obtener el resultado que quieres” en vez de decir: “eres un flojo”
Decir: “Trata con mayor amabilidad a tu amigo, no lo hagas sentirse excluido” en vez de decir: “Tu si eres malo con tu amigo”
Recuerda el poder de las palabras y los gestos. Haz que tus hijos se sientan amados, aceptados, confiados en su capacidad de alcanzar sus objetivos. Orgullosos de sí mismos y confiados del amor de su familia

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El acoso escolar (bullying). Parte II. Prevención en el seno del Hogar y en la escuela

El acoso escolar (bullying). Parte II. Prevención en el seno del Hogar y en la escuela
Como padres no quisiéramos tener que enfrentarnos a la posibilidad de que alguno de nuestros hijos formara parte de ese triangulo de personajes que caracterizan el acoso escolar: Un acosador violento, agresivo, una víctima angustiada, pasiva, temerosa o un testigo cómplice por su silencio ante los hechos. Mucho menos, cuando reconocemos que esta situación, si no es corregida a tiempo, puede dar origen al desarrollo de conductas de profunda inadecuación social cuando sean adultos, anticipando la aparición de futuros delincuentes agresores  o ciudadanos apáticos sin compromiso ni voluntad para defender sus principios.
Es en el seno de la familia donde los niños y adolescentes reciben la enseñanza de valores, donde se definen las normas y se debe hacer seguimiento a su cumplimiento, donde los límites deben estar  bien definidos, donde se debe evaluar, analizar y corregir comportamientos. Donde se enseñan las bases de la socialización, donde debemos revisar con objetividad nuestras palabras y acciones sabiendo que somos utilizados como modelo o referencia de comportamiento.
Los padres debemos reconocer las características de nuestra familia. Revisar si existen rasgos de violencia, negligencia, agresividad, autoritarismo, hostilidad, irrespeto,  permisividad o  indiferencia  que puedan propiciar la aparición del fenómeno del acoso o  si por el contrario propiciamos el respeto, la participación, la tolerancia, la empatía, la coherencia, el uso de la inteligencia emocional, la buena comunicación  como  características que ayuden a desarrollar y  fortalecer a nuestros hijos, creando seres equilibrados, asertivos, con  una buena autoestima, empáticos, solidarios, con adecuadas habilidades personales y sociales.  
Es necesario que los padres estén debidamente informados sobre las características del acoso  escolar , de forma tal que tengan la capacidad de detectar, oportunamente, su aparición colaborando en su erradicación.
Los padres deben estar atentos a la presencia de conductas anormales en sus hijos. Deben ser capaces de mantener una comunicación honesta, abierta con sus hijos, quienes puedan manifestar sus frustraciones, angustias o rabias, sin recriminaciones. Que les permita mantener conversaciones con ellos, con confianza y respeto, de forma tal que puedan tener conocimiento de cualquier situación de acoso a la cual se estén enfrentando, pasiva o activamente. Deben conocer las características de  las actividades diarias que efectúan sus hijos, sin ser invasivos de su intimidad. Deben conocer sus amistades, las características de su conducta y la de sus familiares, ya que pudieran estar expuestos a un entorno agresivo en su edificio, urbanización o barrio el cual propicie el desarrollo de actitudes violentas. Deben intervenir ante la presencia de situaciones, que utilizan  las burlas, bromas pesadas, amenazas o cualquier otro tipo de agresiones entre hermanos, familiares y amigos de sus hijos las cuales, pudiendo parecer como de poca importancia, puedan convertirse en la semilla de futuras situaciones de acoso. Los padres deben establecer claramente las bases para que no se repitan. Deben acompañar y aconsejar a sus hijos en la adecuada interpretación de las películas, juegos o programas que contengan acciones violentas, haciéndoles entender que la violencia no puede ser utilizada  como forma de expresión o forma de manejo del poder sobre las otras personas.
Desde pequeños, los padres  deben orientar a sus hijos  en el desarrollo  e implementación de un “plan de vida” en el cual se defina el camino a seguir  para lograr sus objetivos a corto, mediano y largo plazo, reforzando el valor de la dedicación, constancia, esfuerzo,  autoestima y crecimiento personal,  propiciando la participación de los hijos en actividades de desarrollo intelectual, físico o cultural en las cuales puedan canalizar su energía de forma creativa  y útil para su desarrollo.  De esta forma, se  minimizará el riesgo de que puedan ser seducidos por aquellos modelos negativos que pueden observar en el cine, la televisión o la sociedad misma, quienes aspiran a obtenerlo todo, sin esfuerzo, sin sacrifico, sin trabajo, sin posponer gratificaciones, sin renunciar a nada, con sentido de inmediatez y con el uso de la violencia y el poder.
En el ámbito escolar Los profesores deben  ser capacitados para que puedan desarrollar aquellas capacidades que les permitan, de manera preventiva, identificar las características de los elementos que pudieran generar futuras situaciones de acoso. Deben detectar aquellas conductas de los alumnos que pudieran sugerir que enfrentan situaciones de falta de estabilidad en sus hogares, violencia, abuso verbal o físico, falta de empatía con sus compañeros, apatía, depresión, irrespeto a las normas y principios de convivencia en la comunidad escolar. Deben propiciar la realización  de charlas de orientación sobre el Acoso Escolar para Padres, Representantes, Alumnos, Docentes y demás personal de los colegios de manera de que todos conozcan sus características y como abordarlo. Deben facilitar, de manera discreta, la ayuda sicológica a los alumnos quienes presenten cambios en su conducta o conductas inapropiadas a objeto de brindarles el debido apoyo tanto a ellos como a sus familiares. Deben evaluar, de forma  regular y periódica, el clima de convivencia dentro de la comunidad educativa, a objeto de determinar si se están produciendo elementos que propicien la aparición del acoso. Deben promover los valores y la disciplina y velar por que sus alumnos se encuentren a buen resguardo dentro del plantel, exigiendo que se  mantenga una continua y adecuada vigilancia sobre todas las áreas del mismo, salones, patios, comedores, baños, bibliotecas, sobre todo en aquellos colegios de grandes dimensiones.  Deben promover la denuncia de situaciones de acoso escolar, tanto por parte de las victimas como por parte de los testigos, colocando, por ejemplo, buzones o páginas web para denuncias.  Revisar con los Padres y Representantes la materia relacionada con las reglas de convivencia y la  percepción de autoridad de los profesores en el ámbito escolar y sus atribuciones dentro de las regulaciones legales actuales, a objeto de que las pautas de su actuación en materia de prevención y corrección del Acoso Escolar sean compartidas por la Comunidad Educativa. Deben informar la posición de la Escuela contra el Acoso Escolar y las acciones que tomarán para evitar la aparición de ese tipo de conductas. Deben estar dotados de los recursos necesarios para su desarrollo en materia de negociación y resolución de conflictos en el ambiente escolar.
Acompañando a nuestros niños y adolescentes en un ambiente de amor, cuidado y atención continua y con la colaboración de una comunidad educativa bien formada, estaremos en capacidad de detectar  e intervenir oportunamente en las situaciones de riesgo,  previniendo la  generación  de problemas de acoso escolar.

Konekataremba, haz que todo sople a tu favor.

El acoso escolar (bullying). Parte I. Aprender a reconocer sus características.

El acoso escolar (bullying). Parte I. Aprender a reconocer sus características.
El acoso se genera en el ámbito escolar o sus áreas de influencia, expresándose  en una conducta abusiva verbal, física o sicológica que repite el acosador  de manera sistemática y frecuente por un periodo prolongado de tiempo y que busca atentar contra la dignidad o integridad física o psíquica del acosado. Usualmente el acoso es efectuado en la presencia de testigos.
Algunas de las manifestaciones más comunes de acoso son: Burlarse continuamente  de la victima utilizando sobrenombres de carácter ofensivo; reírse públicamente del otro, descalificándolo o haciendo comentarios hirientes o degradantes de él; no permitirle  el ingreso a grupos marginándolo; agredirlo físicamente empujándolo, dándole codazos o puñetazos, golpearlo o hacerlo caer aprovechando las actividades deportivas; acecharlo o perseguirlo en espacios aislados o en vías cercanas a la escuela: inventar rumores descalificantes o mentiras.
Producto del acoso, la victima puede presentar síntomas de fatiga, desestabilización emocional, pérdida de confianza en sí mismo, estrés, rabia, ira, nerviosismo, ansiedad, resignación, trastornos psicosomáticos. Se siente humillado y no entiende la razón, se cree culpable de lo que le sucede, aun cuando no entiende que hizo para originar el rechazo, la agresión,  la burla o el aislamiento. Reacciona con mayor vehemencia ante las situaciones que considera injustas. Se siente abandonado por sus compañeros, indefenso, incapaz de encontrar con quien  compartir la angustia que le produce la situación de acoso, pierde la sensación de pertenencia al grupo. La depresión puede generar pérdida de apetito, falta de sueño, variaciones en el peso, crisis de llanto, aparecen actitudes o comentarios cínicos sobre el entorno, hostilidad, suspicacia, pierde la capacidad de disfrute. El niño o adolescente se muestra agresivo con sus padres o maestros, abandona las responsabilidades familiares y escolares, se produce el  fracaso escolar. Cuando el acoso utiliza la agresión física, se  puede generar en la victima la presencia en su cuerpo de morados, cortes, rasguños o la pérdida o ruptura de objetos personales que no son debidamente justificados.
El acosador  presenta  poca capacidad de ser empático, poco respeto hacia los demás, bajo manejo de la tolerancia, tiene un profundo y reprimido  complejo de inferioridad, baja autoestima. Usualmente responsabiliza a la victima de haberlo molestado previamente y justifica por ello sus acciones. Puede ser producto de un hogar donde se practican conductas de abuso familiar,   siente falta de afecto e inseguridad, tiene profundos sentimientos de no tener competencias suficientes, de no ser capaz, reforzados por la continua critica de su familia o sus maestros. Puede reaccionar agresivamente por exceso de exigencia o por familiares permisivos. Estos elementos de su inconsciente le hacen reaccionar con violencia, agresividad ante cualquier persona o circunstancia que le recuerde sus propias limitaciones o carencias, de manera que humilla, acosa para rebajar a la victima a un nivel inferior al suyo, destruyendo su autoestima. Busca sentirse bien al ridiculizar, criticar, aislar, agredir y humillar a su víctima. Disfruta del poder que le da el dañar a su víctima. Puede presentar rasgos narcisistas o psicópatas.
Los testigos pueden formar parte del grupo de  amigos más cercanos  y colaboradores del agresor quienes participan en las actividades de acoso. Otros testigos pueden demostrar su adhesión al acosador como forma de evitar tener problemas con el o ser objeto de su acoso. Algunas veces tratan de justificar su actitud, al asumir que “algo habrá hecho la victima para merecer el acoso”. Otros tratan de no involucrarse, permanecer al margen, sin reconocer que, al callar sobre lo que ocurre, se convierten también en cómplices del acoso. De esta forma, el acosador consigue su objetivo al manipular a los testigos integrantes de su entorno para convertirlos en sus aliados, bien sea participando abiertamente en el acoso o haciéndolos sus cómplices al callar o no hacer nada por detener el abuso.
Cualquier persona puede ser objeto del acoso en algún momento de su vida, ya que solo se  necesita que el futuro agresor lo perciba como el generador de su rabia, al recordarle alguna situación no deseada. Nuestros hijos o sus compañeros pueden ser víctimas en cualquier momento del  Acoso Escolar.
 Es por eso que la familia, al  constituir la  base primaria de la sociedad en la cual se desarrollan los valores, principios y normas de actuación, debe propiciar que sus miembros efectúen, en el seno del hogar, la revisión del tema del acoso escolar. Pidamos a nuestros hijos que compartan su conocimiento, experiencia y opiniones  al respecto. Busquemos información para orientarlos adecuadamente para protegerlos de cualquier tipo de acoso.
Brindemos a nuestros hijos el Amor,  la Seguridad y Apoyo que se merecen. Reforcemos su Autoestima. Desarrollemos su apertura a la Diversidad, la Empatía, el Respeto a sus compañeros, la Tolerancia, el valor de la Inclusión y la Solidaridad.

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Tiempos para desarrollar la resiliencia

Tiempos para desarrollar la resiliencia

Te has preguntado por qué ante un mismo evento adverso algunas personas se sienten derrotadas, deprimidas, ansiosas, desesperanzadas, estresadas y otras se sobreponen rápidamente con fortaleza, afrontando positivamente los retos, superando  las contrariedades, mejorando sus condiciones?

La Resiliencia  es la capacidad de los seres humanos  de  responder ajustándonos de  forma positiva  y saludable a las adversidades, traumas o amenazas afrontándolas, superándolas e incluso saliendo fortalecidos de ellas.

Para desarrollar nuestra capacidad de ser resilientes debemos fomentar en nosotros:

  • La capacidad de adaptarnos a los cambios. “Lo único permanente es el cambio, así que salgamos de nuestra zona de confort y descubramos nuevos escenarios ”
  • Fuerte Autoestima. “Somos únicos, reconozcamos nuestra individualidad, nuestras fortalezas  y capacidades”
  • El reconocimiento de que somos capaces de crear nuestro futuro. “Tenemos control sobre lo que sucede. Nuestros pensamientos, expresados en acciones, influyen en nuestro entorno, creando o transformando nuestra realidad”
  • La capacidad de aprender de cada experiencia.  “Cada evento, negativo o positivo, en nuestra vida amplía nuestro conocimiento, haciendo que afloren  nuestros recursos y habilidades, desarrollando en nosotros nuevas capacidades “
  • Compromiso y responsabilidad. “Somos responsables por nuestra vida. Lo que somos y lo que podemos llegar a ser  no depende de otros ni del azar”

Nosotros decidimos si nos quedamos atrapados por el dolor, la autocompasión, la recriminación, la angustia, el sentimiento de soledad, la desesperanza o si asumimos el control de nuestra vida y nuestras emociones, dejamos aflorar nuestras capacidades y recursos personales, familiares y profesionales,  buscando y aportando  soluciones a los sucesos adversos que enfrentamos, convirtiéndolos en oportunidades de mejoras, crecimiento y fortalecimiento de nuestro Ser.

Konekataremba Haz que todo sople a tu favor



Charla 15 de junio 2013

¿Qué necesitan nuestros hijos hoy para crecer saludables física y emocionalmente?. Evaluando herramientas para la vida


Nuestros niños y adolescentes necesitan vivir en una familia, cuyos padres, cuidadores, familiares, les garanticen el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales y un desarrollo integral.

En esta oportunidad repasaremos lo que los padres DEBEN HACER y lo que NO para lograr que los hijos crezcan sanos física y emocionalmente.

Los temas a tratar serán los siguientes:

ü  Amor, Atención, Cuidados, Protección, Seguridad...¿cómo hacer para no caer en la Sobreprotección?.
ü  ¿Qué, cuándo y el cómo de una Estimulación adecuada?.
ü  Límites, reglas y normas... ¿Qué hacer ante los comportamientos inadecuados para evitar el maltrato físico o psicológico?.
ü  El rol de la madre en el desarrollo socio-emocional de los niños y adolescentes.
ü  El rol del padre en el desarrollo socio-emocional de los niños y adolescentes.
ü  Herramientas que nuestros niños y adolescentes necesitan hoy en día.